Miguel Amargós es una excepción, una anomalía del sistema. Un talento captado y formado por un grupo de gente que trabaja a pulmón hace una punta de años -la Federación Tucumana de Karate-, por lo general sacando agua de las piedras. El deporte amateur es una flor exótica en estas tierras, alguna vez consideradas un jardín. El oro panamericano obtenido en Toronto hizo de Amargós el deportista más destacado de la provincia en el año que finaliza. El miércoles fue premiado en la gala de LA GACETA. El karate, su disciplina, no es olímpico. Tal vez consiga ese rango en los Juegos de 2020. Amargós tendrá 29 años, una edad óptima para surcar los tatamis. Esta es, se entiende, una estricta expresión de deseos.